En este ejercicio de escritura creativa os propongo trabajar los recursos descriptivos de una forma en particular. Por qué. Porque uno de los errores frecuentes que cometen los que se inician en la escritura creativa es el abuso de la adjetivación.
Si has realizado algún curso o taller de narrativa, conocerás ya una de las máximas de la escritura creativa: “No lo digas, muéstralo”. No basta con decir algo, hay que lograr que el lector vea lo que sucede como si estuviera allí. Dotar de visibilidad literaria a nuestras escenas, ya sean en un cuento o una novela, es fundamental para que los lectores se queden atrapados, como si de una telaraña se tratase, en el hilo narrativo de nuestra historia.
Para lograr esa visibilidad está claro que necesitaremos describir, y el empleo de adjetivos y la enumeración literaria con los recursos descriptivos más utilizados para hacerlo, pero no son los únicos. En este artículo vamos a ver algunos más.
Una descripción no consiste solo en un listado de nombres acompañados de su correspondiente adjetivo. Para evitar el abuso de la adjetivación y reforzar a la vez la utilización de otros recursos literarios, os propongo describir un escenario o un personaje sin utilizar adjetivos, o al menos utilizando los estrictamente necesarios. Pero, ¿cómo es posible describir sin utilizar adjetivos? A continuación, te damos algunas ideas y recursos descriptivos.
Antes, quiero aclarar que, con este ejercicio no quiero decir que no se puedan usar adjetivos en literatura. Se trata de aprender recursos descriptivos para enriquecer vuestras descripciones, y para lograrlo os garantizo que sirve de ayuda poner en práctica algunos ejercicios de escritura creativa que nos imponen ciertas limitaciones.
1. Utiliza la comparación
La utilización de comparaciones, símiles y metáforas son recursos muy útiles a la hora de describir un escenario o un personaje.
El protagonista de nuestra historia puede ser un ingenuo o que cree vivir en una película de Disney. Podemos describir un cuarto de baño como sucio o decir que parecía la mazmorra de un ogro.
Las comparaciones y metáforas, además, son especialmente útiles si lo tenemos que describir son emociones o sensaciones. Fíjate en este ejemplo de Un silencio lleno de murmullos, de Gioconda Belli:
Me subía el odio a la garganta al recordar el terror de que nos rodearan cientos de antimotines en la universidad. Los francotiradores con sus fusiles Dragunov disparando sin fallar a cabezas y torsos de estudiantes. Vi caer fulminados a varios chicos de diecisiete, de veinte, como fardos, de repente. Todavía debía reprimir el impulso de echarme al suelo cuando oía un ruido fuerte. En Managua cada noche sentía mi lomo arquearse como el de un gato con la electricidad de un miedo irracional. Me pasa igual aquí. Tengo miedo de ella, de Alberto, miedo a que anden todavía rondando esta casa donde fueron felices.
2. Utiliza palabras de otra categoría gramatical
En lugar de adjetivos, podemos utilizar complementos del verbo o del nombre. Por ejemplo, en lugar de decir que algo es muy pesado puedes decir que parecía estar hecho de plomo. O en lugar de poner que la casa era antigua escribir que se construyó en el siglo XIX.
3. Describe por medio de acciones
No me canso de decir a mis alumnos, que una de las mejores formas de caracterizar a un personaje es por lo que hace. Sus manías, sus aficiones, su trabajo, sus intereses, sus gestos… Todo se puede indicar por medio de acciones.
Si un personaje está nervioso, podemos decir que se muerde las uñas, que da golpecitos con los dedos sobre la mesa, que camina con la mirada perdida a un lado y a otro de la habitación. Todos estos ejemplos nos hablan del personaje por medio de indicios. Nos sugiere que quizá espera una noticia importante o que está preocupado por alguna cosa. Estos gestos, podemos llamarlos microaciones, dan también visibilidad al personaje y a la escena.
Cualquier adjetivo puede sustituirse por una breve acción que lo represente. Podemos decir que un personaje está enfadado o decir que contestaba gritando y diciendo palabrotas. En el caso de un escenario, se trata dar algunos detalles concretos. Por ejemplo, si la habitación está desordenada, podemos decir que había ropa tirada por el suelo, un montón de papeles en el escritorio y sobre la mesita de noche un plato con restos de comida reseca.
Cómo es el personaje, sus costumbres y su comportamiento también pueden mostrarse por medio de acciones.
4. Sé concreto, sé preciso
El problema de utilizar únicamente adjetivos es que algunos se refieren a conceptos abstractos, que dependen de la opinión o la imaginación del oyente. Decir que alguien es buena persona o que un chico o chica es atractivo es algo que genera diferentes imágenes dependiendo del lector. No digas si alguien es guapo o feo, muéstralo. No digas si es bueno o mal, mejor es describir lo que hace de forma concreta. El lector juzgará y decidirá.
Si tu protagonista está obsesionado con la limpieza no digas que es muy limpio. Descríbelo pasando un paño por la encimera de la cocina, deslizando un dedo por los cuadros para comprobar si tienen polvo, restregándose la suela de los zapatos en la alfombrilla durante minutos antes de entrar en casa… Como ves, los detalles concretos dicen mucho más que un adjetivo.
5. Evita los tópicos y los lugares comunes
Por último, aunque parezca algo obvio, no copies. Sé original y crea tus propias metáforas. Ya basta de los dientes como perlas o que la tensión se pueda cortar con un cuchillo. Huye de los tópicos en la literatura como del demonio. Malo, malo. Fuera bicho.
6. Emplea figuras retóricas
También puedes hacer uso de otras figuras literarias además del símil y la comparación. Aunque ten cuidado, porque algunas de ellas (como la hipérbole), son más frecuentes en la poesía que en los textos narrativos. Puede ser interesante utilizar personificaciones para describir lugares o algún aspecto de la naturaleza. Pero no te salgas del estilo y registro de tu narrador.
Es hora de ponerse a trabajar. Piensa en tu personaje y descríbelo, intentando, en la medida de la posible, no abusar de los adjetivos. Después escoge un escenario de tu historia y descríbelo con detalles precisos tratando de darle visibilidad a los ojos del lector.

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