Uno de los artículos más vistos y con más comentarios de nuestro blog, es el que habla del plagio literario. En esta entrada, vamos a proponer un ejercicio de escritura creativa que tiene que ver precisamente con el plagio: se trata del plagio creativo.
No hay que confundir, sin embargo, plagiar, que es un delito, con inspirarse para esta técnica del plagio creativo. Antes que nada, pues, conviene tener claras las limitaciones de este ejercicio.
En qué consiste el plagio creativo: definición
El plagio creativo es una técnica creativa que consiste en escribir una historia partir de un fragmento, argumento o personaje existente, y continuarlo o modificarlo utilizando nuestras propias ideas y estilo. Se trata de partir de un fragmento pequeño o de una idea general, lógicamente no está permitido apropiarse de las historias de otros escritores. La inspiración no tiene tampoco por qué abarcar toda la obra, podemos utiliza solo un fragmento y aplicarlo solo a una parte de nuestra historia.
En cuanto a los personajes, sin autorización, solo podremos utilizar determinados personajes como personajes históricos, personajes de ficción que pertenecen a la cultura general (un vampiro, un hombre lobo…), o aquellos personajes que se incluyan en obras que hayan pasado al dominio público.
Ejemplos de plagio creativo en la literatura
1-Ulises de James Joyce y la reinterpretación de la Odisea en Ulises
Se dice que Joyce estructuró su novela Ulises siguiendo el esquema de la Odisea de Homero. Cada capítulo refleja un episodio del viaje de Odiseo, pero trasladado a la vida cotidiana de Dublín en 1904. Leopold Bloom representa a Odiseo, Stephen Dedalus a Telémaco y Molly Bloom a Penélope. Joyce transforma los valores heroicos de la epopeya clásica en una exploración de la psicología y la vida urbana de principios del siglo XX.
2-Jean Rhys y Ancho mar de los Sargazos
Esta novela es una precuela de Jane Eyre de Charlotte Brontë y fue publicada en 1966. Para su personaje de Antoinette Cosway, Rhys imagina la historia de Bertha Rochester (de soltera Mason), primera esposa de Rochester en la novela de Brontë, dándole una voz propia y explorando su pasado en el Caribe. La obra aborda temas de colonialismo, identidad y opresión de género, ofreciendo una perspectiva diferente sobre un personaje que en la novela original apenas tiene desarrollo.
Hay que mencionar que Jane Eyre ha pasado a dominio público ya que Charlotte Brontë falleció en 1855.
3-Margaret Atwood con Penélope y las doce criadas
Atwood reinterpreta la Odisea desde la perspectiva de Penélope y las criadas que fueron ejecutadas por Telémaco. La novela corta cuestiona la narrativa tradicional del mito y explora temas de género, poder y justicia. Atwood utiliza un coro de criadas para interrumpir la historia y ofrecer su versión de los hechos, empleando distintos estilos narrativos
4-Los juegos del hambre de Suzanne Collins
También está inspirada en la mitología griega, concretamente en la historia de Teseo y el minotauro. En ella, los atenienses debían anualmente enviar un tributo al rey Minos de Creta, para ello debían sacrificar a siete doncellas y siete jóvenes. Collins afirmaba que Katniss es una versión futurista de Teseo.
Cómo realizar el ejercicio del plagio creativo
Hay muchas formas y variantes para realizar este ejercicio. La finalidad del ejercicio no siempre tiene que ser escribir historias. Es un ejercicio muy útil para trabajar tu estilo literario y para despertar la creatividad en la escritura. Te damos a continuación algunas sugerencias y puntos de partida.
1-Reescribe un pasaje
Toma un párrafo que te llame la atención de uno de tus libros favoritos y reescríbelo con tu propio estilo, manteniendo la esencia del original. Este ejercicio se puede utilizar para trabajar tu propio estilo personal.
2-Imita el estilo de un autor
Lee un fragmento de una obra clásica y escribe un nuevo pasaje tratando de imitar el tono, la estructura y el estilo del autor. Por ejemplo, intenta escribir una escena cotidiana con el estilo poético de Gabriel García Márquez o la prosa filosófica de Dostoyevski. De nuevo este ejercicio no tiene como finalidad escribir una historia sino trabajar el estilo de escritor.
3-Cambia el punto de vista
Elige una escena de un libro clásico y reescríbela desde el punto de vista de otro personaje o incluso de un objeto inanimado. ¿Cómo sería la historia de Aladino si la contase la lámpara? ¿Y Caperucita roja desde el punto de vista del lobo?
4-Moderniza un cuento clásico
Toma un cuento o fábula antigua y adáptalo al mundo moderno. ¿Cómo sería El Quijote en el siglo XXI? ¿Qué pasaría si Blancanieves usara redes sociales?
5-Escribe un final alternativo
Imagina un desenlace diferente para una historia. ¿Qué sucedería si el personaje principal tomara otra decisión clave? ¿Si en lugar de lograr o resultar vencedor, fuera derrotado en la batalla o no tuviera éxito en su objetivo?
Esta propuesta es interesante también estudiarla si acabas de terminar una novela. ¿Es el más adecuado para tu historia? ¿No será un final previsible o tópico?
6-Ensalada de cuentos
Se trata de coger elementos de historias distintas y combinarlos entre sí. Esta variante es una técnica narrativa que Gianni Rodari explica en su Gramática de la fantasía. Caperucita con botas o Pinocho y los enanitos son algunos de los ejemplos que plantea. Pero puede aplicarse no solo a cuentos, sino a argumentos o partes de una historia.
7-Convierte a un secundario en protagonista
Es algo habitual en las series de televisión, con las precuelas y secuelas. Se trata de desarrollar historias alternativas a la que sirve de inspiración, bien qué sucedió antes o qué sucedió después.
Consejos finales a la hora de hacer el ejercicio
No olvides que, a veces, podemos no ser conscientes de algo ha dejado de ser inspiración y ha pasado a ser una copia o plagio. Ante la duda, elimina todo aquello que creas que es parecido al original. Se trata de inspirarse, no de copiar. Inventa, reordena, imagina, dale una vuelta.
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