Hablamos en otra entrada del blog de las tramas maestras de Chistopher Booker, siete tramas básicas o esquemas argumentales muy útiles para construir historias y mantenerse fiel a un tipo de género. En esta ocasión, conoceremos la fórmula de Mary Robinette Kowal. Según ella, este es el método que la ayudó a ganar múltiples premios Hugo, Locus y Nebula por sus novelas y cuentos.
MÉTODO DE MARY ROBINETTE KOWAL PARA CREAR HISTORIAS
Mary divide sus historias en distintos hilos narrativos, de los cuales existen cuatro tipos, que se identifican con sus iniciales en inglés: M (Milieu), I (Investigation), C (Character), E (event), conformando el método MICE.
No se trata de tramas completas, como en el caso de las tramas básicas de Booker, sino más bien de partes o fragmentos de la trama. Digamos que la autora utiliza estos hilos conductores, unidos entre sí, para ir configurando y haciendo avanzar la trama principal de sus historias. Cada uno de esos fragmentos tiene su propio inicio y su final. Vamos a estudiarlos con detalle a continuación.
HILOS NARRATIVOS DE LAS HISTORIAS DE FICCIÓN (MICE)
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M (milieu/entorno) o L (location/ubicación)
Se refiere al lugar, ambiente, escenario o atmósfera donde trascurre la historia. Se trata de un hilo conductor de viaje. Comienza con un personaje en un lugar determinado que desea llegar a otro y la historia termina cuando bien lo logra, bien fracasa.
Por ejemplo, Sam y Frodo están en la Comarca y necesitan llegar a la Posada del Poney Saltador para encontrarse con Gandalf. Este hilo comienza cuando Gandalf les dice que se reúnan allí y termina cuando llegan al hostal.
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I (investigation/indagación o investigación)
Se presenta una pregunta o misterio que requiere respuesta. Comienza cuando se formula una pregunta y termina cuando se responde.
Es el hilo que nunca falta en las historias policíacas y de misterio. En estos casos hay un hilo que abarca toda la trama, pero también puede componerse por distintos fragmentos de hilo, los sucesivos pasos que va siguiendo el personaje que realiza la función de detective. No es un hilo, sin embargo, exclusivo de las historias de este género, cualquier historia puede tener una parte o fragmento en el que sea necesario averiguar algo y ahí tendríamos un hilo de investigación.
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C (character/personaje)
En este hilo narrativo lo importante son los problemas internos, la personalidad, los valores y las metas de nuestro personaje.
Puede tratarse de una meta externa, como el deseo de Lex Luthor de convertirse en presidente. Todo comienza cuando decide postularse y termina con su elección. O bien, puede ser un cambio interno. Spider-Man piensa que debería usar sus poderes para alcanzar la fama y la fortuna, pero aprende que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” y decide usarlos para un bien mayor.
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E (evento/acontecimiento)
Se refiere a los problemas externos, catástrofes o sucesos que ocurren en la historia. Estos no se limitan a casos de fuerza mayor, sino que también pueden ser más cotidianos, como el inicio y el final de un partido de baloncesto. Mientras el evento está ocurriendo, este hilo permanece activo. Desde el inicio hasta el pitido final, o desde el primer estruendo del volcán hasta que la lava se enfría.
Estos serían los cuatro tipos de hilos conductores de MICE que podemos entrelazar para crear nuestra historia principal.
Cómo utilizar este sistema para escribir novelas
Piensa en qué lugares, preguntas, cambios de personajes y eventos quieres que ocurran en tu historia. Pero recuerda, cuantos más elementos tengas, más espacio necesitarás para contarla, más extensión tendrá tu novela. Cada personaje que añadas, cada lugar que visiten y cada subtrama que incluyas, requerirá escenas y páginas adicionales para mostrarse y desarrollarse adecuadamente.
Cada hilo argumental debe presentar a los personajes involucrados, su ubicación, la situación inicial, el desafío y lo que está en juego, el conflicto y su resolución. La longitud de cada hilo depende de ti. Puedes optar por un hilo corto que ocupe solo una o dos escenas. O bien puedes aumentar la tensión y hacer que los hilos se extiendan mucho más
Aplica el ciclo intento-fracaso: Sí, pero… No, y…
Sin embargo, la extensión de la trama no depende completamente de ti. Si bien alargarla puede generar tensión, si se hace mal, también puede provocar cansancio y aburrimiento en el lector. Entonces, ¿cómo evitarlo? La clave está en crear una sensación de progresión.
Divide la trama en una serie de hitos que debes superar para alcanzar el objetivo y llegar al final. Por ejemplo, pongamos que tu personaje necesita robar una gema, pero primero tiene que:
- Escalar la pared
- Cruza el patio
- Abre la puerta cerrada.
- Evite la alarma láser
- Agarra la gema y escapa.
Pero no quieres que superar estos obstáculos sea fácil. Para lograr la emoción necesaria, tu personaje debe sufrir dificultades y contratiempos. Aquí reside el conflicto y constituye la trama principal de tu historia. Para ello, utiliza «sí, pero», «no, y» o lo que Mary Robinette Kowal denomina un ciclo de intento-fracaso. ¿Consiguen su siguiente objetivo? Sí, pero algo malo ocurre. No, y ahora las cosas están peor que antes.
Siguiendo con el ejemplo anterior, nuestro héroe lanza un gancho de escalada hacia la pared exterior. Empieza a trepar. ¿Llega a la cima? Sí, pero su mochila se engancha en el alambre de púas, derramando su equipo de ganzúas por el suelo, y está demasiado oscuro para ver adónde fue.
Un foco ilumina el patio. Intentan llegar a la entrada principal, pero el ladrido de un perro resuena en la noche. ¿Logran cruzar? No, y no pueden volver a intentarlo porque el perro ha dejado rastro de su olor.
Así pues, se ven obligados a rodear la zona, esquivando las torres de vigilancia y a los patrulleros. ¿Lo consiguen? Sí, pero han perdido demasiado tiempo y ahora su oportunidad se está agotando.
Sin sus herramientas para forzar cerraduras, abrir la puerta es difícil. Entran por una ventana. ¿Logran entrar? Sí, pero se cortan con el cristal. Ahora, los láseres. ¿Podrán lograrlo? No, justo cuando están a punto de entrar, una gota de sangre interrumpe el haz y las alarmas se disparan.
Como ves, puedes ir aplicando esta idea varias veces, aunque no conviene que esto se convierta en un bucle.
Cerrando el hilo: «sí, y», «no, pero»
Se apoderan de la joya, hemos llegado al final de la trama. Ya no hay más desarrollo ni tensión que explotar, así que cambiamos las cosas para la conclusión. En lugar de «sí, pero», «no, y», se convierte en «sí, y», «no, pero». ¿Logran su objetivo? Sí, y consiguen incluso más de lo que esperaban. No, pero hay un rayo de esperanza.
¿Nuestro héroe escapa con la joya? Sí, y la policía sospecha de un ladrón rival. O no, la policía llega y esposa a nuestro héroe, pero descubren su ganzúa en el suelo junto a él, lo que les permite abrir las esposas.
Entrelazando tus hilos
En una buena historia, estos múltiples hilos se interconectan, añadiendo significado entre sí, compartiendo ritmos y alimentando la trama principal. Nuestro ladrón de antes podría ser una persona que planifica demasiado, y este es el momento en que aprende el valor de improvisar y pensar con rapidez (hilo del personaje).
Es posible que necesiten la gema para saldar una deuda contraída en un evento anterior. La escena del robo es una trama que comienza cuando escalan el muro y termina cuando escapan. También podría formar parte de una investigación más amplia, si desconocemos (o nuestro héroe desconocemos) por qué esta gema es tan importante para quien los contrató.
Piensa en elementos que podrían aparecer en varias tramas y cómo estas pueden interactuar y entrelazarse. Esta es una oportunidad para jugar con temas y motivos. Las tramas podrían reflejarse entre sí, podrían servir de contrapunto para resaltar las diferencias entre dos personajes. Pueden interactuar varias veces de diversas maneras. Solo hay una regla fundamental que debes tener en cuenta: deben estar anidadas.
Los hilos deben abrirse y cerrarse en orden inverso. El primer hilo que se abre debe ser el último en cerrarse, y el último que se abre debe ser el primero en cerrarse. Se pueden cerrar varios hilos a la vez, y hacerlo al final puede generar una conclusión muy satisfactoria, pero deben cerrarse en el orden correcto.
Espero que el método MICE te haya servido de ayuda o que al menos te haya dado algunas ideas. En cualquier caso, recuerda que no hay una única fórmula para escribir una novela ni un método infalible para todo el mundo y todas las historias. Descubre qué te funciona a ti.
Webgrafía: Inked Dreams Comics

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