Escribir un libro no solo requiere del aprendizaje de las técnicas narrativas, también es importante mantener unas rutinas para escribir. Por muchas buenas ideas que tengas en la cabeza, pasar por el proceso de escritura de cientos de páginas y ver por fin terminado tu libro no es posible sin le dedicas tiempo. No se trata solo de pensar y rumiar el argumento, sino de darle forma, estructurar la historia, encontrar las palabras precisas…
Sin duda, establecer el hábito de la escritura te ayudará mucho en el proceso para escribir un libro, la constancia es clave para avanzar. Y en esto, como en casi todo lo demás, tampoco hay reglas fijas. Se trata de buscar, probar y ver qué te funciona a ti. No desistas hasta encontrarlo.
0-Ejercicio preparatorio: análisis de tu situación
Este subtítulo que me acabo de puede sonar más propio de un gabinete de crisis, pero o es tan tonto como parece. Antes de comenzar a planificar y seguir los consejos que voy a darte a continuación, no hay nada mejor que pararte unos minutos a pensar. ¿Qué quieres escribir? Por qué. Cuáles son tus motivaciones a la hora de escribir un libro. De qué tiempo dispones. ¿Las tareas de la casa están homogéneamente repartidas? ¿Puedes permitirte contratar a un empleado doméstico? ¿Debes delegar más en el trabajo? ¿Puede y/o quieres tomarte una excedencia? ¿Sueles perder el tiempo a menudo ¿Cuándo y por qué? Cómo puedes evitarlo. ¿Trabajas mejor bajo determinadas circunstancias?
Una vez analizada tu situación de partida ya podrás comenzar a planificar y organizar el tiempo que le dedicas a escribir. Antes de eso, esto es solo un artículo más entre los miles que encontrarás en los blogs literarios de internet.
Sí, porque a veces cuando uno quiere sentarse a escribir parece que el universo conspira para no que no encuentres ese tiempo que dedicar a la escritura. Las obligaciones cotidianas, la tríada trabajo-familia-amigos… todo nos atrae hacia la procrastinación.
Tomarte un tiempo para decidir la meta, y tomar la decisión a conciencia, es el primer paso para poder establecer un plan. Cuánto tiempo le voy a dedicar, cuánto estoy dispuesto a sacrificar, qué es lo que quiero.
Lo de si te gusta escribir, al final acabas encontrando la forma, no siempre se cumple. Hay muchas cosas que me gustan, pero no les puedo dedicar el tiempo que querría porque mi tiempo es limitado. Lo importante es organizarse y tener claro lo que quieres.
A continuación, te dejo algunos consejos para que encontrar tus rutinas para escribir:
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Encuentra tu momento
Dedicar un momento específico del día o de la semana facilita la creación del hábito para escribir. Aunque no es necesario escribir a la misma hora todos los días, la regularidad te ayudará a que la mente se prepare para la tarea. Algunos escritores prefieren las primeras horas de la mañana, mientras que otros optan por la noche. Lo importante es encontrar el momento que mejor se adapte a tu ritmo personal.
Esto parece lo más sencill0 del mundo, sobre todo para los que como yo (soy arquitecto, aunque ya no ejerzo), tenemos un perfil técnico. El planning es algo que te viene en las venas. Pero, así como en otro tipo de trabajos me organizo mejor, con la escritura no es tan sencillo. La razón es evidente: escribir no me da de comer ni me tiene pendiente de un jefe o cliente que quiere las cosas para ayer. Bueno, podemos convertirnos en nuestro propio jefe. Elige uno para ti. Ni muy estricto ni demasiado permisivo.
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Define una meta clara y medible
Establecer objetivos específicos, como escribir un número determinado de palabras o completar un capítulo en un plazo establecido, proporciona dirección y motivación. Estas metas deben ser realistas y alcanzables, permitiéndote celebrar los logros a medida que avanzas en el proyecto.
La meta puede ser también de tiempo. Escribir unas determinadas horas a la semana, o al día si te lo puedes permitir. Lo importante es ser realista. No te vengas arriba y te propongas algo que luego no vas a poder cumplir. Es mejor empezar al revés, empezar por una meta pequeñita, que sepas seguro que lograrás y, en todo caso, ir aumentándola.
3-Métodos para la organización del tiempo de escritura
Para empezar, una buena idea es ponerte avisos en el móvil como recordatorio. Puede ser una alarma o la reserva de una reunión en Office o Outlook. Puedes avisarte con una cita motivacional, algo como “Vamos a viajar a la ficción”, “Tú puedes” o “Vas a terminar la novela”, lo que sea que te sirva para dar importancia a tu cita con la escritura creativa.
Hay aplicaciones específicas para crear hábitos, como Habitify, pero soy de las que piensan que cuantas menos aplicaciones y más sencillo hagamos todo, mejor.
Si has establecido tiempos cortos cada cierto tiempo, igual no lo necesitas. Pero si en lugar de eso, dedicas, por ejemplo, un día de la semana, pero varias horas seguidas, es importante que establezcas periodos de tiempo de descanso. Hay muchos métodos en internet para organizar el tiempo como la conocida técnica pomodoro (pero no la recomiendo para trabajos creativos), pero también otras como flowtime o timeboxing, al final lo importante es escuchar tu cuerpo. Cada día no tiene por qué se igual. Si te notas bien sigue, si notas cansancio, descansa, aunque se un poco y estírate.
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Crea “tu cuarto propio” para escribir
El entorno influye significativamente en la productividad, a mí desde luego. Es recomendable disponer de un lugar tranquilo y libre de distracciones, donde puedas concentrarte en la escritura. Este espacio debe ser cómodo y estar organizado, mejor con luz natural y con todos los materiales necesarios a mano, como cuadernos, bolígrafos, tus notas…
Por otro lado, no es una tontería, pero el espacio de trabajo debe ser ergonómico. Con la mesa y la silla a la altura adecuada. Si escribes en ordenador, el ángulo que forma el brazo cuando escribes es importante, debe estar entre 95º y 105º, si no el cansancio se nota. La altura de la pantalla, la posición de los hombros, sin tensión. Todo es importante para no cansarse antes de tiempo.
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Establece un ritual personal
Crear rituales de escritura puede ayudarte a introducirte en el modo “a tope con la escritura”. Encender una vela aromática, incienso, música suave o preparar una bebida especial son algunas de las opciones, todas optativas. El ritual debe ser algo que te inspire y te prepare para la tarea.
También puedes hacer un ritual de preparación. Algo como primero leer notas o ideas previas, luego leer algo ya escrito, o quizá leer algo de tu autor favorito, después escribir dejándote llevar o escribir primero un guion, lo que a ti te funcione.
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Planifica a corto, medio y largo plazo
Antes de cada sesión de escritura, dedica unos minutos a planificar lo que vas a abordar. Esto puede incluir decidir qué escena o conflicto quieres abordar, o qué aspectos desarrollarás en el nuevo capítulo. La planificación previa reduce la procrastinación y facilita el flujo de ideas.
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Minimiza las distracciones
Durante las sesiones de escritura, es esencial reducir al máximo las interrupciones. Esto implica apagar el teléfono móvil, cerrar aplicaciones de mensajería y redes sociales, desconectarte a internet (salvo que estés en la fase de revisión) y evitar otras fuentes de distracción. Al concentrarte plenamente en la tarea, mejorarás la calidad y cantidad de lo escrito.
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Mantén la motivación
Escribir un libro es un proceso largo que puede afectar a tu motivación. Es fundamental recordar las razones por las que decidiste emprender este proyecto, ya sea por el deseo de compartir una historia o alcanzar una meta personal. Tener presente tu motivación te ayudará a superar momentos de desánimo y a mantener el compromiso con la escritura.
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Utiliza herramientas de seguimiento del proceso
Herramientas como el bullet journal pueden ser útiles para organizar tus sesiones de escritura. Esta metodología permite planificar, hacer listas de tareas y reflexionar sobre el proceso creativo. Además, llevar un registro visual de tus avances puede ser una fuente de motivación y satisfacción.
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Comparte tus avances en la escritura
Habla con amigos o familiares sobre tu objetivo de escribir. Compartir tus logros y desafíos puede proporcionarte apoyo y responsabilidad adicional.
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No solo es escribir, lee regularmente
La lectura constante enriquece tu vocabulario y estilo de escritura. Dedica tiempo a leer libros, especialmente del género que estás escribiendo, así evitarás recurrir a los mismos tópicos. Trata de ser original.
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Mantén una mentalidad positiva
No te desanimes si un día el trabajo no ha sido como esperabas o si la inspiración parece haberte abandonado. Lo importante es retomar el hábito. Recuerda que la escritura es un proceso y cada paso cuenta.
Adquirir el hábito de escribir es un proceso que requiere constancia, paciencia y estrategias adecuadas. Mucha suerte. Y no olvides disfrutar el camino.

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